domingo, 9 de enero de 2011

COMO SE ESPERABA, REVIENTAN LOS RESTOS DE UN MONASTERIO PARA UN PARKING

Ya sabíamos que en la Plaza de la Gardunya, detrás de La Boquería, iba un parking que sustituiría al actual (bastante antiguo) y que la operación llevaría consigo un verdadero pelotazo urbanístico que cambiaría la cara de todo el entorno.
Al parking se uniría un edificio de viviendas (¡como no!), una innecesaria (temible) reforma de la fachada del Hospital de la Santa Creu que da a la plaza, y un nuevo (terriblemente feo) edificio para la Escuela Massana.

Precisamente este último engendro, un edificio más de ese feismo con el que el ayuntamiento barcelonés revienta sus barrios históricos, era el que se encargaría de descubrir los restos del convento de Jerusalén que yacen dormidos en un lateral de la plaza.
(pinchando AQUÍ se ve la foto de los muros y restos en superficie hace unos meses)

Pero me esperaba una sorpresa y me la han dado. Hace una semana, las máquinas y operarios que están levantando la superficie del parking, se iban al rincón donde están los restos del convento, y a taladrazo limpio e inyección de hormigón armado, se los llevaban por delante sin el menor miramiento, sin el menor respeto a su historia, y seguramente porque el cerdo (si si, cerdo) del aparejador o del arquitecto, sumado a los cerdos que se sientan en sillones de terciopelo en la Casa de la Ciutat, no estimaban que fuese necesario conservarlo.

En 1453, una monja que volvía de Jerusalén, obtenía del Papa de entonces una bula o permiso para poder levantar un monasterio franciscano en Barcelona. Una vez aquí y con el papel en mano, los mandamases eclesiásticos les concedieron el uso de la Casa de Porta, un palacio medieval que ya habían abandonado las dominicas de Montsió, entre el Hospital de la Santa Creu y el Convento de Sant Josep (hoy Boquería).
Entre 1468 y 1500 se terminaron la iglesia y el claustro del convento de Jerusalén, que ocupó todo el trazado de la actual Plaza de la Gardunya.
En tiempos de guerra fue refugio para monjas de otros lugares de Cataluña. Luego se vería afectado por saqueos, por fiebre amarilla y la Desamortización de 1845, que provocó su expulsión.
Finalmente sería cuartel y en 1868 fue asaltado y medio derruido. El claustro fue salvado y se reconstruyó piedra a piedra en el colegio de Sant Miquel, en el Eixample, en la calle Muntaner entre Córsega y Rosellò. Y allí sigue.

De un monasterio con tanta historia y que ocupaba toda la actual plaza de la Gardunya, quedaban unos cimientos en un lateral...y han pasado a mejor vida.
Es el modelo de urbanismo del ayuntamiento barcelonés. 'Dignifica' los barrios antiguos demoliendo su pasado e insertando auténticas paranoyas modernas que rompen con la arquitectura.
El monasterio de Jerusalén ya solamente existe en los mapas antiguos.
Esta foto mía de hace unos días atestigua que precisamente el lateral de la plaza donde se hallaban los restos ha sido el primer terreno en ser removido, y entre la montaña de escombros yacen piedras de más de 5 siglos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas. Quisiera corregirte en tu discurso. Cierto es que en el año 2005, ya se llevó a cabo unas excavaciones arqueológicas que dejaron al descubierto los restos del antiguo convento. Los arqueólogos, lo excavaron, lo documentaron, fotografiaron, dibujaron, e hicieron todo su trabajo tal y como se debe hacer, para que quedara constancia de la existencia del convento, en el caso de destrucción de sus restos. Al finalizar la obra, estos restos se taparon, no se destruyeron. Actualemnte, con las actuaes obras, un nuevo equipo de arqueólogos, están allí rescatando esos mismos restos, que se taparon con tierra, para volverlos a excavar, volverlos a documentar y ampliar la información histórica que puedan proporcionar. Su objetivo es salvar la información, porque obviamente, no se pueden salvar todos los restos del pasado ni podemos convivir con todos ellos; se ha de dejar sitio para el progreso, aunque no nos gusten los nuevos edificios modernos, etc; pero en un futuro, estos serán también considerados parte de la historia de Barcelona, como lleva sucediendo desde hace milenios. Mi intención no es defender a la administración ni a los promotores, es sólo hacerte ver, que sobretodo en el centro de Barcelona, siempre se llevan a cabo (y muy estrictamente) los registros arqueológicos. En la foto que has publicado, sólo se ve una montaña de escombros. Bien, justo debajo, y por detrás de esta, se puede observar lo que ya han dejado al descubierto. Si paseas por la calle contraria a donde se realizó la foto (una de las entradas traseras al mercado) podrás ver cómo se están llevando a cabo los trabajos arqueológicos.Sí es cierto que una vez documentado y excavado todo, se reventarán y/o destuirán, pero no si antes recuperar la máxima información posible para su posterior estudio.
Graias por tu publicación

Manué dijo...

Saludos y gracias por tomarse la molestia de darme su versión.
He sido yo quien, estando en el lado de La Boquería y pegado a la verja de la obra, he visto un camión hormigonera y cómo varios operarios dirigían la bocana por la que sale el hormigón a gran velocidad y caudal hacia la parte donde estaban los restos, pegados a la pared del edificio donde se ubica el restaurante El Convento.
No he visto explícitamente caer el hormigón sobre las piedras descubiertas pero sí sobre el perímetro de éstas.
La foto la hice otro día desde el ángulo contrario.

Yo sé que los arqueólogos se dedican sobre todo a excavar y 'documentar', puesto que la especulación les pone trabas para salvar, y las propias delegaciones de Cultura no se muestran interesadas a menos que los restos escondan auténticos hallazgos. Digamos que 3 piedras no valen nada a menos que haya una calzada romana, unos frescos o algo realmente 'digno' de conservación según los barómetros municipales.

Siento no estar de acuerdo en una de sus afirmaciones, esa que dice ''ni podemos convivir con ellos'' en referencia a los restos. Sabe usted como yo que son perfectamente integrables en una nueva construcción, ya que no abarcan toda la plaza sino un rinconcito. Ciudades como Cartagena o Córdoba protegen cualquier mínima parte de su pasado que asoma, y la integran en construcciones modernas aunque sea solo un trozo de muro.
Barcelona, que está apostando por el 'feísmo' a través de edificios modernos que se cargan los barrios históricos ('fem barri' lo llaman), está también descuidando todo aquello que no aparezca en el Gótico, que es el barrio mimado.

Que no le quepa duda de que soy consciente de que se hacen correctamente todos los registros y documentaciones arqueológicas pertinentes, pero fuera del Gótico se quedan en eso, documentaciones y dibujitos, aportes a la historia. Luego una gruesa capa de hormigón inyectado y se acabó la historia.
El trabajo de los arqueólogos no debería acabar en un trabajo de campo, en una cata y en unos dibujitos...deberían presionar a los organismos pertinentes sobre la necesidad o no de conservar ciertos restos y que les den el tiempo necesario para decidirlo. Tienen voz, y no la utilizan..porque les pagan para excavar, no para proponer.