miércoles, 10 de julio de 2013

EL ALCALDE NOS SALE ECOLOGISTA DE BOQUILLA

El primer periodo de Trías como alcalde de Barcelona se ha caracterizado, entre otras cosas, por un abandono total de la política de construcción de carriles bici que había emprendido el anterior gobierno de Hereu.
Trías parece mas preocupado en privatizar el puerto de los barceloneses y en seguir construyendo allá donde haya espacio, y no se preocupa ni en aumentar la superficie verde de la ciudad (con una carencia enorme de parques y un exceso de superficie construida), ni en salvaguardar los barrios antiguos de las desastrosas especulaciones modernas, ni en mejorar la calidad, cantidad y seguridad de los carriles bici.

Ahora, fruto del consejo de algún asesor, se ha acordado del 'voto verde' y ha anunciado que se construirán y mejorarán 12 carriles bici, y se pondrán un millar más de barras de aparcamiento para bicicletas.

Lo mejor han sido sus declaraciones, que reproduzco textualmente:
"Todo eso es un impulso para favorecer el uso de la bicicleta en la ciudad. Este medio de transporte ha dado un salto cualitativo y cuantitativo importante, pero tenemos que ser capaces de que no sea solo un fenómeno puntual, sino que se convierta en la vía de transporte normal por la ciudad".

La verdad es que calladito habría estado mas guapo.
El impulso necesario para favorecer el uso de la bicicleta es ponerle trabas al coche privado para que no campe a sus anchas por donde quiera. No se puede tolerar que Barcelona haya superado los niveles máximos recomendados de co2 en infinidad de ocasiones (recogido por los periódicos) y que incluso haya superado en contaminación a ciudades con tanta fama de tóxicas como Tokyo o Ciudad de México (buscad en google la información).

En ciudades pequeñas todavía se entiende que, habiendo menor transporte, mucha gente coja el coche para pequeños desplazamientos. Pero en una urbe como Barcelona (1.670.000 habitantes, tres millones si contamos las ciudades de la primera corona metropolitana) debería estar penalizado que la gente coja el coche para ir al estanco, a la farmacia, al trabajo o a cualquier desplazamiento que ya esté cubierto con transporte público. Y mientras tengan esa facilidad, nunca cogerán una bici.

Barcelona sería mas habitable si empezamos por abaratar el precio del transporte (que está por las nubes, 2€ el billete sencillo) y si le vamos poniendo coto a la libertad de uso del coche privado, con calles que hoy día son auténticas autopistas llenas de polución y con fachadas ennegrecidas (daos una vuelta por la calle Balmes, o Aragón o Ronda de Dalt...pero con mascarilla).
Necesitamos calles con más árboles y jardines para ayudar a eliminar el co2 y renovar el aire (sorprende los poquísimos jardines que hay en las aceras, para no gastar dinero en cuidarlos ni regarlos), necesitamos que se sustituyan algunos carriles de las calles por carriles bici o por aceras ampliadas para favorecer al peatón.

Falta mucho para que, como ha dicho hipócritamente el alcalde, la bici se convierta en la vía de transporte normal por la ciudad. Para eso no hacen falta declaraciones de ese tipo, señor Trías, hacen falta gestos, interés, mentalidad europea. Mejorar unos carriles después de un tiempo en el poder no es ningún avance, es lo que cabría esperar y mucho ha tardado.
Mentalícese usted primero sobre el uso de la bicicleta y sobre lo anticuado y caduco del modelo de desplazamiento actual por la ciudad (coche privado de alta gama, incluso todoterrenos, de gasóleo, muy contaminantes y potenciadores de las alergias).
Haga carriles bici en avenidas y calles que lo están pidiendo a gritos (Carretera de Sants, Numancia, Balmes, etc), dótelos de seguridad respecto al tráfico rodado, reduzca la polución en la ciudad estrangulando el abuso del coche privado...y ya verá si la bici se convierte por sí misma en el medio estrella de desplazamiento urbano.
Apueste por ella y déjese de hacer pequeñitos gestos (tímidos y tardíos) de cara a la galería.